Todo parece indicar que Sergio Vigil dejará el cargo apenas aterrice en Buenos Aires, luego de la decepción que dejó al no clasificar a los Juegos Olímpicos de Beijing. ¿Cual será el futuro de la Selección Masculina?
Abril de 2005. En un hotel del centro porteño, Sergio Marcellini, presidente de la CAH, anunciaba que Sergio Vigil asumiría como entrenador de los seleccionados masculinos argentinos, luego de su éxito con las Leonas. Parecía una jugada arriesgada, tanto para los dirigentes de la Confederación Argentina como para Vigil. El trabajo sería duro, porque iba a necesitar realizar un recambio de jugadores que hacía tiempo no se hacía y porque los resultados no tardarían en ser exigidos.
A diferencia de su comienzo con las Leonas, “Cachito” no podría hacer un trabajo silencioso. Tenía que demostrar que estaba capacitado para dirigir a los varones (cosa que había hecho en Ciudad) y luchar contra un grupo de jugadores que iba a resistir en principio la llegada de un entrenador, luego de que los dirigentes decidieran no renovarle en contrato de Jorge Ruiz, que había conseguido en Champions Challenge en Egipto, y que había logrado armar un grupo compacto de jugadores que respondían. Argentina creció en ese tiempo, pero tuvo un fuerte golpe en Atenas 2004.
Argentina tenía un primer desafio importante en el mundial de Alemania. Con poco tiempo de trabajo, el seleccionado quedó en el 10 lugar, sobre 12 participantes. Primera decepción. Vendría el tan ansiado recambio y empezar de cero.
El objetivo siempre estuvo marcado en la clasificación a los Juegos Olímpicos. Muchos “historicos” dejaron su lugar, algunos por decisión propia, y otros por decisión técnica. Así, un grupo de jóvenes tomaría las riendas del equipo.
Los problemas no cesarían para Vigil. Varios de estos jugadores desplazados no asumieron que era su turno de dejar el seleccionado y le “pegaron” a Cacho a través de los medios. Cacho sufrió mucho por esta situación, pero no quería desviar el objetivo, y fueron pocas las veces que salió a contestar, sobre todo porque creía que los resultados le darían la razón a futuro.
El Panamericano de Rio de Janeiro era la primera prueba de fuego para estar en Beijing. Argentina perdería por penales y el primer pasaje quedaría truncado. Pero todo el equipo asumió el golpe y comenzó un trabajo duro, con concentraciones, triple turno de entrenamiento y con el sueño intacto viajaron a Nueva Zelanda a llevarse el lugar que daba el preolímpico para los Juegos.
Otra vez la decepción. A falta de 8 segundos para los penales, Argentina sufrió el golpe más duro de los últimos tiempos al quedarse afuera.
Vigil ya hablaba de que si no clasificaba, se iba. No es alguien que dice las cosas porque si. Sabe que mucha gente no lo quiere en el cargo, pero además, siente que le soltaron la mano. Que lo dejaron solo desde muchos lados y que debía remarla solo con su grupo de trabajo, y unos pocos más.
Habrá muchos nombres que darán vueltas en las próximas horas. Habrá muchos que se auto postularán para ocupar su lugar y otros que creen que se “merecen” esa oportunidad.
Pese a que Argentina tiene que jugar el Champions Trophy este año, habrá que ver como acusan el golpe los dirigentes de la Confederación Argentina y cuales serán los planes a futuro. Hasta agosto, Vigil tiene contrato, y es problable que hasta esa fecha no haya un nuevo técnico, pero desde hoy ya se habla de quién será el reemplazante.
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